La dirección de Grupo Televisa tendrá nueva sangre por primera vez en sus 94 años de historia, desde que Emilio Azcárraga Vidaurreta consiguiera en 1923 la licencia para echar al aire —ya en 1930— la primera señal de la legendaria XEW-AM, el germen que un día daría vida al monstruo multimedios en el que se convirtió Televisa.

Pilar de la idiosincrasia en el México del siglo XX, pues educó e influyó a más mexicanos que la propia Secretaría de Educación Pública, Televisa tendrá dos jefes a partir del 1 de enero del año 2018, cuando el tercer Emilio, Azcárraga Jean, pase ocupar solamente la presidencia ejecutiva del Consejo de Administración, dedicado al desarrollo de la estrategia de largo plazo de la compañía, y cargos de mérito en los negocios del futbol y la fundación de la empresa.

Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia, que junto con José Bastón y Emilio Azcárraga Jean dirigieron a la empresa en los últimos años como “los cuatro fantásticos”, se convertirán ahora en el dúo que intentará llevar al Grupo Televisa al mercado digital de México.

Aún con el conocimiento de décadas sobre lo que le apasiona a los mexicanos, liquidez financiera en la bolsa, buenas relaciones en todos los ámbitos de la vida nacional y un marco regulatorio que desde el 2013 le permitió desembarcar sin mayores obstáculos hacia otros negocios, Televisa poco ha podido hacer para retener a las audiencias y para hacerse de un espacio en otros mercados distintos al de la TV abierta.

La gestión de Azcárraga Jean

Emilio Azcárraga deja la presidencia de Televisa tras 20 años en los que lideró la transformación de una televisora con eminente foco en la producción de telenovelas, hacia un conglomerado multimedios que intentó expandirse en Internet y telefonía, aunque su mejor éxito se encuentra en la televisión de paga vía la plataforma satelital Sky. Este es el negocio que más crece, hasta aportar 23% de sus ventas netas totales, y después de ello, todo lo que tiene que ver con la simbiosis con la estadounidense Univisión, según algunos, el factor clave en la reconfiguración que hoy se confirma desde San Ángel.

En un pronto recordatorio, Televisa barajó comprar en 2010 30% de Nextel por 1,440 millones de dólares, pero terminó por acompañar a esa telefónica por bandas radioeléctricas de 1.7/2.1 GHz en las licitaciones 20 y 21 que la Cofetel subastó en esos años. Después, en 2011, compró la mitad de Iusacell por 1,600 millones de dólares y se la revendió al Grupo Salinas por 717 millones de dólares en 2014.

Potenció poco la parte que había conseguido en una red de 20,000 kilómetros de hilos de fibra óptica de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (CFE), mientras que Megacable, su socio junto con Telefónica Movistar en ese negocio, expandió sus ofertas de televisión de paga con esos cables. Con Megacable Holdings, Televisa se peleó a mediados de 2016. Izzi TV es la apuesta de Televisa contra Megacable, pero de su éxito tampoco se cuenta mucho.

En Televisa hay cambios, pero eso no quiere decir que una era termina con el retiro de Emilio Azcárraga Jean del letrero principal de créditos de la empresa. El historiador en el CIDE y escritor de El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa, Andrew Paxman, afirmó: “Ya hace muchos años, que Emilio Azcárraga Jean delegó las relaciones políticas a Bernardo Gómez y las financieras a Alfonso de Angoitia. No creo que mucho vaya a cambiar en el corto plazo. Televisa va a enfrentar los mismos problemas de declive de audiencias que ha padecido durante varios años y, en el mediano plazo, apostaría que queda un solo CEO. Intentaron ya con colíderes en 1997 tras la muerte de El Tigre y no funcionó”.

En la misma tesitura se expresó Jorge Fernando Negrete, director en Mediatelecom Policy &Law: “Esta decisión exhibe que el gobierno corporativo de Televisa reconoce que se han tomado decisiones mal y tarde. Sobre todo, que habrá una presidencia compartida, con dos visiones de dos grupos muy poderosos que no pudieron ponerse de acuerdo; que no hubo claridad en quién se queda como el jefe, pero que mientras es un movimiento para generar confianza”.

El modelo de la televisión tradicional enfrenta grandes retos motivados por el cambio tecnológico, que ha posibilitado nuevos negocios como los OTT (servicios over the top) y video en streaming. “Se están generando muchas presiones para Televisa y otras empresas sobre cómo adaptar de manera rápida e inteligente los modelos de negocio para no perder participación de mercado. No sólo de los que ya se tiene control, sino de aquellos que se van generando y desarrollando y los que, parece, tendrán el control de los usuarios. Es una nueva dinámica, hay que entenderlo así”, planteó Víctor Pavón-Villamayor, presidente ejecutivo de Oxford Competition Economics. “Este anuncio tiene que ver con una visión de filosofía corporativa de cómo adaptarse al cambio”, agregó.

Competencia y competidores

Como si de una de sus propias telenovelas se tratara, Televisa tiene a su antagonista en México: América Móvil, que aún con el impedimento expreso de entrar al coto de los Azcárraga y de Ricardo Salinas Pliego, de TV Azteca, ha sabido encontrar los huecos regulatorios y tecnológicos para llevar un producto que combine la señal celular de Telcel con algún tipo de contenido. Incluso, Carlos Slim Helú llevó a Estados Unidos el canal de TV abierta Nuestra Visión a competir contra Telemundo y Univisión, del que Televisa es dueña en 40% de su capital social.

Con Uno TV y Clarovideo, América Móvil ha ido ganando preferencias entre las audiencias y no sólo allí; ya desde 2011, AMX se adelantó a las televisoras en la pelea por los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos y por eso Televisa y TV Azteca no los transmitieron en México en 2016.

La revancha de las televisoras llegó hace unas semanas, cuando la Federación Mexicana de Futbol dio a Televisa y TV Azteca los derechos del Mundial de Rusia 2018, aun cuando la oferta económica de AMX fue más elevada.

Y Televisa también quiso y se adelantó a los demás interesados en la puja por medios nativos digitales como SDP Noticias y, ya con nuevo socio, El Deforma, pero los expertos insisten que todavía no es suficiente para que el gigante multimedios conserve músculo entre las audiencias, más cuando su OTT Blim ha conseguido apenas 3% del mercado, de acuerdo con la Unidad de Competencia Económica IFT, al tiempo que Netflix y Clarovideo no dejan de expandirse.

Atrás deben quedar, dicen los analistas consultados, las estrategias nutridas con vitaminas de cabildeo político, pues al grupo le han dado poco resultado en un momento histórico que la competencia por el usuario demanda inversiones y propuestas de contenidos novedosos. La nueva Televisa deberá evitar escenarios como aquel de la polémica Ley Televisa de hace una década y pensar en redirigir esos esfuerzos, porque en cabildeo gastó más de 800 millones de pesos en 2016, según su reporte financiero para ese año, y no le funcionó.

“El gobierno corporativo reconoce que atraviesa un momento de tambaleo (en el mercado) y que no ha estado enfrentando correctamente el enorme reto que supone el nuevo ecosistema digital; que la competencia no sólo está en la cancha de la TV abierta”, agrega Jorge Fernando Negrete, de Mediatelecom. “Las plataformas de streaming están creciendo, los sistemas de cable ejercen presión y Televisa, teniendo todo a su favor, no ha lanzado un cuádruple play. Se ha tardado demasiado en tomar decisiones y su prueba de fuego será ahora con los cambios que vengan con la irrupción del 5G”.

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