La apropiación cultural es de los temas más sensibles para un consumidor, cuando una marca ejecuta estrategias creativas basadas en los estilos de vida o civilización de otros mercados.

Muchas marcas se han visto atraídas por la inspiración que esto tiene en el diseño de productos o las ventajas que ven en comercializar lo que se produce en determinadas regiones.

Un caso que generó gran polémica en México durante 2017 fue el encargo de bordados, que el diseñador francés Christian Louboutin hizo a una comunidad indígena, para elaborar bolsos que vendió a un precio de 28 mil pesos.

En esa ocasión, la historia que fue revelada en un reportaje del diario El Universal, se advirtió que la marca de calzado y accesorios de lujo encargó a una comunidad de indígenas mayas, la elaboración de bordados como parte de su colección Mexicaba.

Ahora, un par de mujeres crearon una plataforma de venta de productos mexicanos, desde vestidos y cobijas, hasta diversas prendas manufacturadas artesanalmente.

Para la promoción de vestidos en redes sociales, la pareja tuvo la idea de usar el hashtag #whitegirlswearmexican, generando con ello todo tipo de críticas donde las acusaban de hacer apropiación cultural.

“Lo caucásico. ¿Qué, en la escala de lo caucásico es esto? Los atuendos indígenas tradicionales no son una tendencia”, criticó Undocuttravelers.

Otros comentarios como el de “bpaulina” criticaban que “nada como ver una pieza artesanal de cuatro dólares ser vendida por 40 dólares y ni modelada por una mexicana”.

El tema cultural es sumamente delicado, pues se trata de la identificación a través de la cual se puede comunicar con el consumidor.

Debido a esto resulta indispensable tomar con seriedad las repercusiones que un servicio o producto tiene en el contexto en que es aplicado, pues de esta forma se logra crear una marca referencia en lugar de una compañía “enemiga”.

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