El día de ayer en Palacio Nacional se anunció el cese de operaciones en el sector minero, por no considerarla esencial ante la contingencia sanitaria.

¡Grave error! El cierre de minas paralizaría la economía del país, al cancelarse el suministro de insumos para toda la industria. Además, afectaría gravemente a 2.6 millones de empleos directos e indirectos, a las inversiones en ese sector y a la economía de municipios, estados y federación, puesto que la industria minera paga un promedio de 47 mil millones de peses anuales en impuestos y derechos.

La minería puede considerarse, como lo han hecho todos los países, un sector esencial, si se le incluye en el párrafo de la declaratoria de contingencia dentro de las actividades “cuya suspensión puede tener efectos irreversibles para su continuación”.

La suspensión de operaciones de las minas del país cancelaría el suministro de materias primas a todas las industrias en general, con efectos negativos especialmente para los rubros automotriz, construcción, acero, bienes de capital, metalmecánico, petrolero, eléctrico y telecomunicaciones, cuya afectación tendría un efecto dominó sobre la economía. Además, se afectaría gravemente la producción de equipo e implementos médicos, que requieren metales y minerales para su fabricación.

El sector minero está acostumbrado al uso de protocolos estrictos de seguridad, por lo cual sigue adecuadamente todos los controles respecto a la emergencia del Coronavirus dictados por las autoridades, como la sana distancia, el constante lavado de manos de sus trabajadores y el uso de gel sanitizante, al igual que la prohibición para realizar reuniones numerosas.

La ubicación de las minas en sitios remotos es una fortaleza del sector, porque de esta manera se impide el contacto de los trabajadores con las poblaciones adyacentes y se reducen significativamente las posibilidades de contagio.

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