Armando Navarro Gutiérrez se presentó en Durango como delegado de Morena para llevar a cabo el proceso de selección de candidatos a las presidencias municipales, sin embargo, los resultados iniciales de su gestión han sido catastróficos para su partido, al generar encono, división y corrección de las listas de los aspirantes por parte de los órganos internos.

Llegó con el pie izquierdo y con los dados cargados para beneficiar a José Ramón Enríquez y a Héctor Vela Valenzuela, a pesar que desde el primer momento se hizo público el señalamiento de la comisión de presuntos actos de corrupción y no cumplir sus promesas, por lo que llamó a “no darlos por muertos” con lo que deja ver su interés personal en perjuicio de los duranguenses.

Asimismo, se presentaron actores políticos del pasado ligados a dos exgobernadores, como el experto electoral que destapó la cloaca, en defensa de los señalamientos de fraude y vinculado con uno de los aspirantes.

Sin embargo, la percepción de entidades superiores de seguridad e inteligencia política también contribuyeron al cambio de aspirantes, sobre todo por las relaciones que presuntamente se establecieron en el pasado con actores negativos que afectaron la convivencia de los duranguenses, además que se comprobó que no hay padrinazgos para que se diera a conocer el verdadero sentir de militantes y simpatizantes.

Esto también echa en saco roto lo predicho por “pitonisos de la política”, que ya habían establecido alianzas de antemano, desde Morena con Movimiento Ciudadano, Encuentro Social o el Partido Verde, a pesar que el diputado de este instituto político, Gerardo Villarreal, fue uno de los principales antagonistas del propio Enríquez.

En el caso de Gómez Palacio la situación está peor que en el municipio capital, militantes también protestaron contra el delegado a través de un desplegado, quien señalaron que no tiene conocimiento de Morena, sino que buscaba alianzas con el poder económico y con grupos de expriistas, como el caso de querer imponer a Marina Vitela como candidata, que no cuenta con la simpatía del electorado lagunero.

Ahora sí, lo que viene es esperar la decisión final en Morena, lo más seguro es que sea una candidatura común con el Partido del Trabajo, y no falta mucho por que se defina, lo que tendrá que ser a más tardar del 21 de marzo, con lo que se buscará una candidatura ganadora que sepa cumplir con sus promesas.

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