El cambio de algoritmo anunciado por Facebook a finales de la semana pasada se mantiene como uno de los grandes temas de interés en el ámbito digital.

La expectativa sobre los efectos verdaderos que este cambio tendrá en el corto, mediano y largo plazo es compresible si consideramos el tamaño así como relevancia de dicha red social. Al cierre del tercer trimestre de 2017, Facebook contaba con 2 mil 100 millones de contactos en todo el mundo y es la segunda plataforma generadora de tráfico web más grande del mundo, solo por detrás de Google, según cifras de Statista.

Las explicaciones que tanto medios, marcas como usuarios en general han intentado dar al radical cambio ha tocado diversas aristas. Desde un movimiento para generar mayores ganancias por conceptos publicitarios hasta las intenciones de Facebook por regresar a lo que era antes para mantener la preferencia de los internautas, las razones que intentan explicar el cambio son muchas.

No obstante, una que suena con fuerza es aquella relacionada a las intenciones de Mark Zuckerberg por mejorar la imagen restaurar la confianza que su plataforma perdió como consecuencia de los problemas de medición, la presunto uso de la red sociales para influir en asuntos de gran importancia como las elecciones en Estados Unidos y la propagación de fake news.

De acuerdo con Parsely, Facebook representaba el 26 por ciento del tráfico de las organizaciones de noticias hasta diciembre pasado.

Un estudio presentado por The Verge y Reticle Research, revela que Facebook atraviesa una crisis de confianza: Google, Amazon, Microsoft o Apple, logran superar a Facebook en términos de confianza; la red social sólo logra posicionarse por delante de Twitter.

De esta manera, el principal cambio propuesto es pasar de contenido relevante a contenido significativo, con lo que a diferencia de lo que sucedía con el algoritmo pasado, el cual daba prioridad en alcance a publicaciones que provocaran comentarios, sin importar realmente de que tipo fueran; ahora se beneficiarían aquellos contenidos que generan interacciones con sentido capaces de detonar la conversación entre personas.

A pesar de que parece un esfuerzo interesante e importante al respecto, la realidad es que podría resultar se todo lo contrario. Así lo refiere información reportada por The New York Times, la cual da visibilidad a los resultados alcanzados en los mercados en donde este algoritmo fue probado desde octubre pasado.

De acuerdo con el diario estadounidense, uno de los primeros países en probar el nuevo algoritmo fue Bolivia en donde los medios de comunicación han visto una tendencia en picada del tráfico proveniente de Facebook, toda vez que el nuevo sistema concentra las noticias en una pestaña denominada Explorer. Esto, a decir de la publicación, provoca que sea más difícil acceder a información que no provengan de medios oficiales afines al gobierno. Los medios independientes han quedado sujetos a aquello que los usuarios decidan compartir, y eso significa un auge de “contenidos viejos o abiertamente falsos”, de acuerdo con The New York Times.

El ejemplo está dado por el sitio noticioso de opinión Página Siete, espacio que desde que se introdujo la categoría Explorer ha visto reducidas sus visitas en 20 por ciento.

Caso similar sucede en Eslovaquia mercado en el que el nuevo algoritmo provocó una baja de 30 por ciento en el tráfico a los medios de comunicación así como el aumento en la difusión de noticias falsas.

Filip Struharik, editor de redes sociales en la web Denník N, explicó a New York Times que el cambio podría privilegiar la difusión de contenidos falsos que sólo causan sensación, tal como la historia de un musulmán que confesó haber puesto una bomba en un mercado navideño a un católico que le devolvió una cartera perdida.

El 29.9 por ciento de los suscriptores de Facebook desconoce y demuestra poco interés en los cambios de algoritmo de la plataforma.

La historia falaz que circuló en Facebook tuvo ta impacto que la policía local emitió una declaración que desmentía el hecho mediante la misma plataforma. Sin embargo, este último mensaje no podría aparecer en el muro de los usuarios debido a que provenía de una cuenta certificada (oficial).

Aunque es cierto que el algoritmo tendrá ligeras variaciones entre los distintos mercados, estos dos ejemplos demuestran que el cambio antes que frenar la plaga de noticias falsas, podría empeorar el problema.

Una vez más la pelota parece estar en la cancha de los usuarios. El problema real para Facebook quizá no esté en lo que los medios o empresas publican, sino en lo que las audiencias están dispuestas a compartir.

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