Jaime Bonilla Valdez recibió este martes la constancia que lo acredita como gobernador electo de Baja California, pese a no acreditar la residencia mexicana de por lo menos quince años previo a las elecciones del pasado 2 de junio, como lo establece la ley.

Bonilla Valdez podría no llegar al cargo al no acreditar residencia mexicana efectiva de por lo menos quince años inmediatos anteriores al día de la elección, el 2 de junio, como lo muestran documentos apostillados por el gobierno de California el 13 de mayo pasado.

En la Declaración del Comité de Campaña Beneficiario, con la cual Bonilla Valdez se postuló como director del Distrito de Agua de Otay, reportó que en 2016 su domicilio se ubicaba en Chula Vista, California, lo cual interfiere con el apartado tercero del artículo 41 de la constitución de Baja California, el cual establece como requisito para ser gobernador estatal “Tener vecindad en el Estado con residencia efectiva de por lo menos quince años inmediatos anteriores al día de la elección”.

Como primeras acciones, adelantó que eliminará a la Policía Estatal Preventiva (PEP) y revisará el presupuesto estatal a fin de reducirlo eliminando algunas Secretarías.

Pero a pesar de ello, este martes el consejero presidente del Instituto Estatal Electoral (IEE), Clemente Custodio Ramos Mendoza, entregó a Bonilla Valdez, de la coalición “Juntos Haremos Historia”, la constancia de mayoría de votos. Al recibir el documento, dijo que será un “gobernador para todos” y que en él los bajacalifornianos encontrarán trabajo.La dirigencia colectiva del Partido de la Revolución Democrática (PRD) anunció la impugnación del triunfo del candidato de Morena al señalar que “no es elegible” debido a que “hasta 2016 se registraba como candidato para contender por el cargo de director del Distrito de Agua de Otay, elección en la que sólo participan habitantes de los Estados Unidos”.

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