La oferta de las universidades del Bienestar Benito Juárez resulta atractiva para quienes buscan un espacio en la educación superior, a tal grado que viajan desde estados distantes para ingresar a alguno de los planteles que ofrezcan la carrera que quieren y que por el diseño de estas escuelas no ofrecen en sus lugares de origen.

Myagui Cruz López es un estudiante originario de Chiapas que decidió que quería estudiar en alguna de las universidades que prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador, así tuviera que dejar su lugar de residencia.

Cuando vio que la carrera de Veterinario y Zootecnia la darían en Cuerámaro, Gunajuato, pidió el apoyo a sus padres para poder viajar y cumplir su sueño.

Miyagui no tiene ningún problema estudiar en aulas prestadas. “Nada empieza al 100 por ciento”, dijo el estudiante chiapaneco quien resaltó que lo destacable ahora es que más estudiantes podrán estudiar una carrera universitaria.

“En Chiapas, por ejemplo, no tenemos muchas oportunidades, tenemos que viajar, pero no todos entramos a la UNAM, no todos al Politécnico Nacional, entonces hay que buscarle, aquí me siento a gusto, he conocido a nueva gente, nuevas costumbres y los maestros, a pesar de que somos poquitos, nos estamos acoplando y sacando esto adelante”.

TAMBIÉN LLEGAN DE JALISCO

Emilio Rubio Quintor es originario de Jalisco y cuando supo que la carrera de Veterinaria y Zootecnia la abrirían en las universidades del Gobierno Federal decidió dejar su tierra y buscar nuevos y mejores horizontes.

“En Jalisco hay universidades, pero no todos entran y ahora con la beca que nos dan y sobre todo, el ser los de la primera generación nos da mucho orgullo, porque aunque no contemos con instalaciones propias, no ha sido causa de desánimo, al contrario se trata de ponerle más ganas en la materias y más al saber que esta ya próximo el inicio de lo que serán las propias instalaciones”.

SU OTRA OPCIÓN ERA EL CAMPO

Macario Canales Granados ya se veía trabajando en el campo como toda su familia, aunque desde hace años ese trabajo ya no les reditúa dinero. Sin embargo, cuando se enteró que llegaría una universidad a Cuerámaro no dudó en tramitar una de las 200 fichas que se entregaron y resultó ser uno de los 140 seleccionados.

“Ahora ya podré ayudar a la familia, podré quedarme en Cuerámaro a dar consultas, para atender a los animales tenemos que ir a Pénjamo, León o Irapuato, porque los médicos de aquí no tienen medicamento, ni conocimientos o bien cobran muy caro, mi sueño es poder establecerme y tener un consultorio para cobrar poco y no afectar a mis paisanos”.

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