Roberto Revilla Ostos, director general de SuperISSSTE reconoció que las tiendas del Estado registran un pasivo de 650 millones de pesos como adeudo a proveedores de productos y servicios.

De este número, poco menos de la mitad, aproximadamente 300 millones, son el equivalente al rezago de administraciones pasadas y el resto es del gasto corriente actual.

Por esta causa, a la par de las investigaciones que se siguen en la Auditoria Superior de la Federación por presuntos malos manejos financieros, se arrancó una investigación en el Órgano Interno de Control de la dependencia.

“Cuando llegamos, solicitamos al órgano interno de control que llevara a cabo auditoría, tanto al área de administración, de abasto, comercial y a la dirección general. Ya veremos los resultados que arrojen” dijo a este diario Revilla Ostos, quien también admitió que a la fecha no existen más denuncias por el caso.

El director general, además, aseguró que SuperISSSTE continuará con la operación de las tiendas. De hecho, se piensa echar a andar un plan para reabastecerlas de manera paulatina en el que estarán en pláticas con las principales marcas del país para surtir los establecimientos.

“Lo que estamos buscando es volver a hacer lo que las tiendas fueron hace años: un centro donde los derechohabientes y todos los empleados del Estado encontraban productos económicos”,

El director general acusó que la pasada administración dejó una situación “muy crítica” en el área financiera, de abasto y comercial de las tiendas del ISSSTE, a tal grado que a la fecha existe un alto porcentaje de desabasto de productos básicos en las 70 unidades y los 224 puntos de venta, en todo el país.

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