Los tres mayores proyectos de infraestructura del sexenio: el Tren Maya, la refinería en Tabasco y el aeropuerto de Santa Lucía costarán unos 380 mil millones de pesos. Ese monto es equivale a siete por ciento del presupuesto de este año, lo que significa todo un desafío presupuestal, estiman analistas.

Será “sumamente retador” cumplir con todos estos compromisos, pues será necesario contratar más deuda o hacer recortes muy severos en otras áreas del gobierno, adelantó Sergio Luna, director de Análisis Económico de Citibanamex.

“Donde definitivamente no hay espacio para endeudarse es en Pemex, porque es el principal emisor de deuda soberana del planeta, si aumenta la deuda en Pemex prendería los focos rojos de las calificadoras”, advirtió el especialista.

El dinero para la construcción de la refinería de Dos Bocas tendrá que salir de los impuestos que serán entregados a la petrolera para que se desarrolle la planta en Tabasco.

El presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó el fin de semana que a más tardar en marzo se lanzará la licitación para definir a la empresa que se encargará de construir la refinería.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Económico e Industrial (IDIC), recordó que no todos los recursos tendrán que desembolsarse en un año, y que también es necesario esperar para conocer los esquemas bajo los que se conseguirán los recursos para echar a andar las obras.

“En el estricto sentido, la parte de deuda en un inicio no sería factible, porque va a ser un rubro que, por un lado, es muy observado por las calificadoras, y segundo, ha sido un elemento que el propio presidente sostuvo que no se va a endeudar el país”, abundó.

De los 70 mil millones de pesos estimados para el desarrollo del aeropuerto de Santa Lucía, casi tres mil 500 serán aportados por el sector privado, a través de concesiones, según el Plan Maestro.

Además, el esquema para obtener los recursos para la refinería de Dos Bocas todavía no está definido, pero la secretaria de Energía, Rocío Nahle, adelantó que buscarán una Asociación Público Privada (APP) para su desarrollo y financiamiento, lo que implica que el sector privado participará con capital para su construcción.

El Tren Maya que cruzará cinco estados del sureste del país tendrá también participación del sector privado, a través de la emisión de un Fideicomiso de Infraestructura y Bienes Raíces (Fibra).

“Lo que seguramente se está viendo es el margen presupuestal que hay, más algún tipo de financiamiento, de coinversiones entre el sector público y el privado, pero de inicio lo que se hace es un ajuste en el presupuesto para liberar recursos y que sea el gasto público el que asuma la mayor parte de los compromisos”.

De la Cruz Gallegos dijo que otro factor a considerar es en qué otros rubros sacrificarán el gasto para sacar dinero e invertirlo en el desarrollo de las obras torales del sexenio.

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