Entre mentadas de madre y a punto de los golpes entre manifestantes y ciudadanos es la escena que se repite casi a diario debido a las protestas y bloqueos en la Ciudad de México.

Desde esta madrugada, trabajadores dedicados al reciclaje se manifestaron a las afueras del Palacio Nacional y al no verse escuchados, marcharon rumbo al Senado de la República.

También en Insurgentes, pero al sur, empleados de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores cerraron el tránsito, fue tal el enojo de los usuarios del Metrobús que los ánimos se encendieron, los encararon y estuvieron a punto de los golpes.

Ya de paso, los estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) bloquearon la lateral de Reforma hacia el monumento del Ángel de la Independencia para exigir más presupuesto.

Los manifestantes se cuentan por cientos, pero los afectados son miles, como Gabriel, repartidor de Uber Eats, quien tuvo complicaciones lo mismo para llegar a recoger los pedidos a tiempo como para llevar los alimentos a su destino, debido a que los bloqueos provocaron tráfico y cierre de calles que retrasaron su trayecto.

Alejandro, quien se mueve en bici al trabajo, se vio afectado por la invasión de la ciclovía con los autobuses que los manifestantes estacionaron sobre la vía ciclista de Paseo de la Reforma, entre Garibaldi e Hidalgo, por lo que se vio obligado a circular por el carril de los automóviles teniendo un pequeño espacio para maniobrar.

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